Ejerciendo ciudadanía: un camino junto a la escuela

“Un ciudadano activo es aquel que se reconoce como perteneciente a una sociedad que cuenta con una historia común, que enfrenta problemas ambientales, territoriales y económicos comunes, y que, además, se responsabiliza por construir los nuevos episodios de dicha historia común, participando en la construcción de una sociedad nacional y global donde todas las personas tengan las mismas oportunidades para realizar sus derechos.” (MINEDU, 2016)

En nuestro sistema educativo, desde la propuesta curricular, se busca formar ciudadanos que puedan desenvolverse exitosamente en un futuro de cambios profundos y constantes, capaces de diseñar propuestas innovadoras para mejorar la calidad de vida de su comunidad. Para, de esta manera, lograr una sociedad inclusiva y equitativa que brinde iguales oportunidades para todos y todas se va construyendo desde la escuela.

Por tanto, es necesario comprender que formar ciudadanos como los descritos implica la transformación del sistema, no solo educativo sino social, promoviendo el fortalecimiento de las capacidades profesionales docentes, la gestión institucional de los directivos, y la sensibilización de las familias y la comunidad en general.

Es por ello que resulta pertinente llamar a la reflexión sobre aquellas personas que viven en situación de vulnerabilidad, ya que presentan mayores barreras para el goce y ejercicio de sus derechos. En este grupo se encuentran las personas con discapacidad, quienes suelen enfrentarse con diferentes barreras actitudinales y estructurales desde su nacimiento, como son la baja asistencia perinatal, pocas oportunidades educativas, situación de pobreza, pocas expectativas de desarrollo, entre otras. Además, es necesario señalar que atender a los niños y niñas en sus primeros años es una labor crucial, por lo que desde los Programas de Intervención Temprana (PRITE) y los Centros de Educación Inicial, se debe promover el desarrollo, con el apoyo de las familias, lo que influirá posteriormente en su desempeño escolar. Los estudios en ese sentido muestran que no basta con reportar mayores matrículas, sino que es necesario mejorar la calidad de la escolarización temprana.

El panorama del sistema educativo nacional indica que existen estudiantes con discapacidad que han pasado de la invisibilización a la inclusión en escuelas de Educación Básica Regular. No obstante, continúan existiendo barreras para su permanencia, participación y consecución de logros educativos. Adicionalmente, la modalidad de Educación Básica Especial, que fue concebida para atender a estudiantes con discapacidad severa y multidiscapacidad debido a sus mayores necesidades de apoyo, no ha devenido en una educación de calidad que dote a estos estudiantes de herramientas para un desarrollo posterior a la escuela. Una vez cumplidos los veinte años pasan del sistema escolar a sus casas sin haber desarrollado las competencias necesarias para una vida autónoma.

En consecuencia, los estudiantes con discapacidad, próximos a insertarse a la vida adulta, al finalizar su paso por la escuela ven limitada su participación en la sociedad, pues existe un vacío en cuanto a las políticas que generan servicios que se aseguran la preparación y provisión de herramientas y recursos para que esta población pueda desarrollar una vida autónoma y se eliminen ciertos estereotipos sociales como el que se les defina como “niños especiales o niños eternos”.

Una política oportuna de apoyo a la transición a la vida adulta debe buscar que las personas con discapacidad puedan tener acceso a la educación post secundaria, al empleo, la vivienda y la independencia. Asimismo, se debe lograr que ellos tengan mayor control sobre sus propias vidas, garantizando el ejercicio de su ciudadanía y siendo reconocidos como personas con igualdad ante la ley (art 12, Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad) capaces de tomar decisiones con los apoyos necesarios.

Esta situación nos invita a reflexionar sobre cómo se encuentran nuestros estudiantes peruanos en su conocimiento y comprensión del concepto de ciudadanía. En el 2015, por primera vez en nuestro país, alrededor de 206 instituciones educativas participaron del Estudio Internacional de Cívica y Ciudadanía (ICCS) que permitió tener un diagnóstico sobre las oportunidades de aprendizaje relacionadas a conceptos y temas relacionados a la educación cívica y ciudadana, así como los valores, actitudes y comportamientos ciudadanos, y las características de los contextos en los que estos aprendizajes se sitúan. Dicha evaluación fue conducida por la Asociación Internacional para la Evaluación de Logros Educativos (IEA). Este año, desde la Oficina de la Medición de la Calidad de los Aprendizajes se compartieron los resultados donde se evidencia que:

  • 34,8 % estudiantes reconocen la democracia como sistema político y comprenden las instituciones y leyes; mientras que solo un 8% es capaz de justificar y evaluar posiciones políticas o leyes en función de principios democráticos y de búsqueda del bien común.
  • Existe un reconocimiento de que todos tenemos los mismos derechos, sin embargo, al abordar situaciones específicas se encuentran porcentajes altos en respuestas no acordes con los principios democráticos.
  • Existen signos de trato desigual y ofensivo en la escuela como informes sobre acoso escolar.

Como reflexión final, se requiere que toda la sociedad esté comprometida con fomentar el respeto y valoración de la diversidad, promoviendo una convivencia democrática desde la escuela y exigiendo iguales oportunidades de aprendizaje para formar ciudadanos que no solo reconozcan los derechos de los demás, sino que los respeten. Hay que demostrar la convicción de que la consecución de una sociedad equitativa es fruto de la confluencia de múltiples actores como la escuela, la familia, la comunidad, los profesionales, el Estado y las organizaciones de la sociedad civil.

Estefani Aime Apaza Quispe

Interna de psicología del proyecto Ejerciendo Ciudadanía

Sociedad Peruana de Síndrome Down

Referencias:

Berlinski, S y Schady, N. (2015).Los primeros años: el bienestar infantil y el papel de las políticas públicas. Development in the Americas Series. New York: Palgrave MacMillan, y Washington, DC: Banco Interamericano de Desarrollo.

Convención Internacional de las Personas con Discapacidad (2010). México: ONU-CONAPRED.

Constantino, R., Bregaglio, R. & Cueva, S. (2016). Al final del salón: Un diagnóstico de la situación de la educación de personas con Discapacidad en el Perú. Lima: Paz y Esperanza. Cueto, S., Miranda, A. & Vasquéz, M. (2016). Inequidades en la Educación. Lima: GRADE.

MINEDU (2016). Currículo Nacional de Educación Básica del Perú. Extraído de https://goo.gl/wyCUIG

MINEDU (2016). Marco de fundamentación de las pruebas de la evaluación censal de estudiantes. Extraído de https://goo.gl/mfK1LX

Neves-Silva, P. & Álvarez-Martín, E. (2014). Estudio descriptivo de las características sociodemográficas de la discapacidad en América Latina. Ciência & Saúde Coletiva, 19 (2), 89-98. Extraído de https://goo.gl/3kzmw4

UMC (2017). Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadanía. Extraído de http://umc.minedu.gob.pe/resultados/

Zacarías, J., Saad, E., Fiorentini, Z. & Nava, E. (nd). Desarrollo de la autodeterminación en jóvenes con discapacidad intelectual que participan en un entorno universitario. Extraído de https://goo.gl/Mw3AmW

No hay comentarios.

Agregar comentario