Evaluando el progreso del estudiante: coordinación familia – escuela

La evaluación educativa es un proceso de recojo de información que busca el conocimiento detallado de los estudiantes a fin de adecuar la actuación del docente en el aula, mejorar el diseño curricular y valorar las condiciones en las que ocurre el proceso de enseñanza-aprendizaje. Dicha evaluación va más allá de solo evaluar los conocimientos que va adquiriendo el estudiante, pues esta conlleva a tomar decisiones relacionadas a la mejora de la educación.

En este proceso, la comunicación de los resultados de la evaluación educativa a la comunidad educativa juega un rol fundamental. Es importante considerar que la familia es el primer actor que debe tener información accesible, actualizada y comprensible acerca del aprendizaje de los estudiantes, considerando que los padres, madres y tutores de la familia influyen directamente en la transmisión de valores, costumbres y creencias a través de la convivencia diaria, por lo que pueden promover prácticas educativas positivas dentro del hogar.

Involucrar a la familia en el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas será posible en la medida en que los docentes brinden recomendaciones claras y comprensibles como producto de la evaluación educativa. En este sentido, se torna relevante pensar en cómo el docente debe brindar las valoraciones sobre el desempeño de los estudiantes a las familias. A partir de ello, surgen algunas sugerencias para comunicar el progreso de los estudiantes a sus familias.

  • Comience resaltando las fortalezas de sus estudiantes: Generalmente resulta más sencillo ver en qué se equivocaron en lugar de reconocer sus buenas acciones.
  • Señale las expectativas que tiene con respecto al grupo: Es importante que señale los valores, actitudes, aprendizajes y logros que desea que alcance el grupo de estudiantes.
  • Brinde una visión clara del punto de partida de sus estudiantes: Explique cómo iniciaron el año escolar sus estudiantes.
  • Brinde explicaciones claras y explícitas: Realice un contraste sobre el desempeño actual de sus estudiantes en referencia a cómo se encuentran con respecto a los objetivos educacionales en lugar de solo brindar las notas o calificaciones de bueno o malo.
  • Evite realizar comparaciones entre los estudiantes
  • Explique el progreso de los aprendizajes: Elaborar ejemplos con situaciones concretas del día a día en el aula apoyará a que las familias comprendan cómo pueden ellos influir tanto como la escuela en el aprendizaje de sus hijos e hijas.
  • Felicite la labor e involucramiento de las familias: Resulta fácil señalar que se percibe poco involucramiento de las familias; sin embargo, la estrategia es alentar las buenas prácticas educativas de las familias y resaltar su participación desde lo más mínimo que se percibe.

Finalmente, el docente, en este camino de comunicar los progresos de sus estudiantes, debe ir reflexionando e investigando sobre aquellas prácticas que realiza para favorecer el involucramiento de las familias y compartirlas con sus otros colegas.


Referencias:

  • Ramón-Peréz, J. (2000). La evaluación de programas educativos: conceptos básicos, planteamientos generales y problemática. Revista de investigación educativa, 18(2), 261-287.
  • Ravela, P., Picaroni, B. & Loureiro, G. (2017). ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula?. Lima: Arteta E.I.R.L.

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