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Cuando me entregaron a Gustavito, después de 6 horas de haber nacido por cesárea, me di cuenta del tamaño de su cuello, del pliegue de sus ojos, su color tan blanquito, que no es de nosotros sus padres.
Esto me hizo poner alerta, puesto que antes del nacimiento nada hacía sospechar que vendría un niñito diferente pero muy especial. Nadie me dijo nada solo hasta el día siguiente que vino el pediatra y me habló de la prueba de genética, por lo que yo le pregunté: ¿Dr. Mi niño puede ser un bebé con Síndrome Down?. Y el me respondió con otra pregunta ¿Cómo se ha dado cuenta?, le respondí que era enfermera técnica y por lo tanto reconocía los rasgos característicos. Me respondió que sí.
Todo el valor que acumulé para ese momento se derrumbó, parecía que el mundo se me venía encima y la tristeza me invadió, por mi mente no pasaba otra pregunta que ¿Qué iba a ser de él cuando yo ya no estuviera en este mundo?. Gracias a Dios, Gustavo ahora ya tiene 4 años y él mismo, con sus logros, sus progresos y sobre todo su dulzura, se ha encargado de demostrarme que ese mundo que creía que se me venía encima no era sino un mundo diferente lleno de experiencias nuevas, que de no haber sido por él jamás hubiera experimentado.
Gracias a Dios, a toda nuestra familia, a nuestros amigos, al propio Gustavo y a la Sociedad Peruana de Síndrome Down, toda la tristeza y los temores quedaron atrás.
Familia: Pacherres Ninatanta
Padres de Omar Gustavo
Asociado: 211
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