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Conversando con una mamá que aprendió a conversar con sus hijos
Saber conversar con los hijos es un arte único, que posee sus propias reglas y significaciones. Sus mensajes muchas veces están en código o necesitan ser descifrados.
Amalia es una madre de familia que tiene tres hijos y quien la conoce lo primero que dice es que sus hijos son muy educados y que ella tiene una muy buena relación con ellos.
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Amalia, ¿Cuál es el secreto? |
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Fui aprendiendo junto con mis hijos, fui creciendo junto con ellos, no ha sido fácil. Vengo de una familia muy rígida en la que los hijos teníamos pocas posibilidades para expresar abiertamente nuestros sentimientos y emociones. |
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Y entonces, ¿Cómo hiciste para romper con ese molde? |
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Bueno, creo que lo que más me marcó fue tener de modelo a una pareja de amigos a los que admiré desde que los conocí por la excelencia de las relaciones con sus hijos basadas en el amor y en el respeto. Ellos me enseñaron a cambiar, lo hicieron con mucha paciencia, fue día a día. |
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¿En qué cambiaste? |
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Mire, antes me frustraba cuando dialogaba con mis hijos y sentía que ellos no me oían. Sólo me escuchaban cuando gritaba, sobre todo el mayor que ya es adolescente. |
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Y teniendo en cuenta que estás separada de tu esposo, el reto ha de haber sido grande ¿verdad? |
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El reto ha sido inmenso, pero cuando fui aprendiendo que a los chicos no les gusta los sermones, ni las críticas y cuando reconocí que a veces yo hablaba demasiado, todo comenzó a ser más fácil. |
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¿Debo entender que comenzaste a usar un nuevo código de comunicación con tus hijos basado en el respeto y en la habilidad? |
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Sí, mira te doy un ejemplo de lo que pasó ayer con mi hijo Enrique, el segundo que tiene 8 años. Él llegó a la casa con mucha cólera. Su clase había programado un paseo a Lurín pero se canceló porque muchos no habían llevado el dinero.
Decidí usar mi nueva técnica. Me abstuve de los clichés que antes habían empeorado las cosas, tales como: "No vale la pena llorar por un paseo", "Habrá otros durante el año", "Tú sabes que yo no fui la que canceló el paseo, entonces porqué te enojas conmigo?.
En vez de eso pensé: "Mi hijo estaba muy ilusionado con el paseo, ahora está decepcionado. El está compartiendo conmigo su frustración. Está expresando sus emociones, yo puedo ayudarlo más mostrándome comprensiva y respetando sus sentimientos".
Le dije a Enrique:
| Mamá |
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hijo te veo muy enojado. |
| Hijo |
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Sí, pues. |
| Mamá |
: |
Tú querías mucho ir a ese paseo ¿no? |
| Hijo |
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Sí, claro. |
| Mamá |
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Estaba todo listo, pero no todos pudieron pagar. |
| Hijo |
: |
Sí, es cierto. |
| Hubo un momento de silencio y entonces Enrique dijo: |
| Bueno, ya habrá otro paseo. Pobres mi amigos que no tenían la plata. |
| Su cólera pareció disiparse y estuvo tranquilo el resto del día. |
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Amalia cuenta que antes, cuando Enrique llegaba a casa molesto, todo el mundo quedaba trastornado. Tarde o temprano él provocaba a cada hermano y la paz sólo volvía cuando se acostaba, tarde en la noche |
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¿Qué hay de especial en esta técnica y cuáles son sus mágicos componentes? |
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Cuando un niño está en el centro de fuertes emociones, él no puede oír a nadie. No puede aceptar consejos, consuelo o críticas constructivas. ¿Qué haremos para entenderlos? El niño quiere que nosotros comprendamos lo que está sucediendo en su interior en ese exacto momento. Sin embargo, el niño quiere que lo entendamos sin revelar completamente lo que está experimentando. Es un juego en el cual revela apenas un poco de aquello que siente necesidad de exteriorizar dejándonos adivinar el resto. |
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Amalia aprendió a cambiar la forma de comunicarse con sus hijos y tiene una familia feliz. |
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