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"INTEGRACION EDUCATIVA"
Lic. Anité Puente Arnao Profesora de Educación Especial Especialista en Déficit Intelectual
Integración, inclusión, escuela regular, escuela especial, alumnos con necesidades educativas especiales en aulas regulares, ¿existen ventajas?, ¿desventajas?, ¿cómo poder decidir a favor de nuestros hijos?
Desde hace algunos años una gran corriente intenta revolucionar a la educación especial. La posibilidad de que niños y jóvenes con necesidades educativas especiales asistan a colegios regulares es hoy un tema de gran inquietud y fuertes polémicas entre diferentes profesionales y muchos padres de familia.
¿Quiénes van por el camino correcto, quién tiene la respuesta adecuada? Lo cierto es que el término de integración o inclusión no supone la presencia física de nuestros hijos o alumnos en las aulas regulares.
La integración educativa o inclusión educativa, términos que intentaremos aclarar supone un trabajo dedicado, permanente, individual y sobretodo muy respetuoso de profesionales especializados.
¿Estamos, como sociedad, preparados para la inclusión de las personas con discapacidad en la comunidad?
¿Está preparado nuestro sistema educativo para ello?
Delicadas son las preguntas, como delicadas sus respuestas.
Sin embargo, la educación, es bien sabido por todos, es un derecho que no debe excluir a nadie y por el contrario debe agotar esfuerzos en lograr que todos pertenezcan.
La inclusión de niños y jóvenes con necesidades educativas especiales es una gran oportunidad para convivir en valores; quizá ahí este el secreto que debemos descubrir y propagar para hacer de nuestra sociedad una sociedad auténtica, respetuosa de cada uno de sus miembros y solidaria por naturaleza.
EL CAMINO A LA INDEPENDENCIA : ¿ REALIDAD O UTOPIA ?
Vanesa Betancourt Profesora de Educación Especial Especialista en Audición y Lenguaje Desde Burdeos- Francia
Muchas preguntas surgen al tener un hijo con necesidades educativas especiales, una de ellas es: ¿Qué va a ser de él cuando yo ya no esté ? La preocupación por el futuro de nuestros hijos es común a todos los padres y ninguno de nosotros sabemos cuál será el destino que les espera y a veces ni qué hacer para construir un porvenir adecuado para ellos.
Cada etapa del desarrollo tiene además sus características propias que se presentan más tarde o más temprano pero terminan por presentarse y no nos queda otra que enfrentarlas.
La adolescencia es, a mi parecer, la más complicada. Reflexionemos un poco y recordemos cómo fue nuestra propia adolescencia, no sólo por los cambios fisiológicos y hormonales que te sorprenden y revolucionan tu personalidad, sino también por la búsqueda de la tan ansiada independencia.
En Francia existen los llamados "Hogares" (foyers) que comienzan a constituir un porcentaje importante entre las diversas instituciones para jóvenes con necesidades educativas especiales. Estos "hogares" no son en lo absoluto hospicios en los que se abandona a su suerte a los jóvenes y adultos, sino por el contrario es la meta a la que muchos aspiran a llegar.
Imagínense un condominio de pequeñas viviendas, cada una con cuatro o cinco habitaciones, cocina, baño, sala, comedor, ¡¡toda equipada!! ¿Los habitantes?: jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales que comparten las obligaciones de la vida diaria asesorados por una "monitora", así la llaman aquí, que los ayuda a hacer las cuentas, ir de compras al supermercado, llevarlos al médico pero del resto se encargan ellos, ya que cada mañana, luego de desayunar juntos, bañarse y tender sus camas, salen a trabajar y regresan cansados por la tarde a prepararse la comida, limpiar la casa, ver un poco la tele, conversar y acostarse, como todo el mundo!!! como todos aquellos que hemos decidido independizarnos y disponemos del dinero de nuestro trabajo cada fin de mes.
Por supuesto que es una estructura organizada, ya sea privada o estatal, que tiene una directora y las profesoras que se encargan de compartir su vida con estos jóvenes y que rotan de acuerdo a horarios establecidos para quedarse con ellos por las noches.
Ya sea la familia o los mismos chicos, con su salario y una subvención del estado, pagan el alquiler de estas casas que sirve para el mantenimiento general y los sueldos del personal.
Ustedes dirán que para el Perú es utópico pensar en algo así, estoy muy segura y puedo escuchar muchos "pero esto, pero lo otro". Sí, es verdad que no todos los jóvenes tendrían acceso, es verdad también que tienen que reunir ciertas condiciones para poder vivir en comunidad, que sale caro, que no hay trabajo, etc.
Hay muchas cosas que definitivamente tendrían que hacerse para convertir este sueño en realidad: conseguir una subvención del estado, ¿Por qué no un proyecto de ley?, crear puestos de trabajo y además las viviendas adecuadas y el personal idóneo. Es difícil, pero no imposible y como peruanos que somos, creatividad no nos falta.
Lo mejor de todo es que constituye un excelente camino hacia la integración y la normalización. Los chicos se sienten seguros de si mismos, aceptados, capaces de sostener una conversación más interesante con las personas que los rodean, se sienten normales! (y no me gusta utilizar este término ya que aún no se cuál es la frontera entre la "normalidad y la anormalidad" pero bueno ese es otro tema de amplia discusión), créanme la independencia hace mucho bien.
Se imaginan poder escuchar un día a nuestros hijos decirnos : "Mami este viernes no voy a visitarte porque me voy al cine con mis amigos" ¡como todo el mundo!
Comentario
El artículo de Vanessa nos sirve para reflexionar sobre el camino a la independencia de nuestros hijos como una realidad que podemos construir. Ha llegado el momento de dejar de preguntarnos, fatalistamente, que va a ser de él o de ella cuando yo no esté para pasar a interrogarnos sobre lo que estamos haciendo a nivel individual y cuánto más podríamos hacer a nivel colectivo para que las personas con Síndrome Down logren la ansiada independencia que merecen. Todos anhelamos que nuestros hijos sean independientes cuando lleguen a la juventud. Los padres que no tienen posibilidades de ahorro se angustian al pensar que sus hijos pasarán apuros económicos, y los que tienen recursos adoptan, sin querer, una actitud proteccionista al pensar que el dinero resolverá el futuro de sus hijos. No nos engañemos, ese camino no garantiza la independencia, no aporta a la normalización ni a la integración. La única inversión que vale la pena que hagamos es aquella que nos permita facilitarles la una vida independiente supervisada.
SOCIEDAD PERUANA DE SINDROME DOWN
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