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LA INTEGRACIÓN NO ES PARA TODOS
Autor y fuente: María Mercedes Abad, Especial para El Tiempo, Colombia. difundido por la Agencia de Prensa Digital Disnnet
Ver niños ciegos, sordos o con síndrome Down en colegios regulares es cada vez más frecuente. Pero en este proceso se han cometido errores que generan dolor en los niños.
Durante algunos años la rutina fue la misma. El primer día de clase Liliana Rodríguez escuchó decir al profesor que nunca había enseñado a una persona ciega y que por eso ella debía dar mucho de su parte si quería aprender.
Sus compañeros huyeron cuando ella les pidió que la orientaran o la ayudaran a subir un escalón, le hicieron bromas pesadas por las que siempre terminó en el suelo, y una y otra vez tuvo que contar que su ceguera era producto de una droga mal aplicada cuando ella tenía 7 años.
Hoy las cosas han cambiado. "Nos hemos ido adaptando y siento que he aprendido mucho", dice. Aunque eso le costó mucha voluntad y lágrimas.
Liliana tiene 19 años, cinco de los cuales lleva estudiando en el colegio distrital Lara Bonilla, en el sur de Bogotá. El mismo plantel educativo que durante tres años le cerró las puertas porque no sabía como enseñar a una invidente.
Hoy no es la única alumna con limitaciones. Otros cuatro estudiantes son ciegos y unos más tienen autismo y retardo mental leve.
Para enseñarles, el colegio adoptó el material didáctico y el currículo. Por ejemplo, compró computadores con parlantes para los invidentes, a través de los cuales una voz les da indicaciones de lo que deben hacer, les lee los correos electrónicos e inclusive los textos que escanean.
Claudia Cuervo, la docente de apoyo, es la encargada de adecuar las evaluaciones a las posibilidades de aprendizaje de los alumnos con retardo y autismo. Durante los primeros años de la integración escolar también fue la responsable de convencer a los padres de que no habría problema en que niños con limitaciones compartieran el salón con los que no las tenían.
"Unos estaban angustiados porque los niños con retardo retrasaran el aprendizaje de sus hijos y los padres de estos niños sentían temor de que los otros estudiantes los maltrataran", cuentan.
FALTÓ PREPARACIÓN
El maltrato, como lo sufrió Liliana, es solo uno de los problemas a los que se han visto enfrentados los niños con discapacidad que ingresan a colegios regulares.
Desde que el decreto 2082,de 1996, les abrió las puertas a los pequeños con discapacidades o capacidades excepcionales (superdotados), padres, maestros y estudiantes han sufrido la falta de conocimiento, de materiales didácticos adecuados a cada discapacidad, de baños, puertas y rampas acondicionadas para niños con sillas de ruedas e, inclusive, de sensibilidad.
"Todo eso generó desconfianza hacia la integración y llevó a que muchos padres optaran de nuevo por la educación especial", explica Fulvia Cedeño, asesora del Ministerio de Educación.
María Leonor Restrepo fue una de ellas. Tenía a su hijo Felipe estudiando en un colegio de Bogotá, pero sentía que no era feliz. Lo comprobó el día en que la maestra le mostró un video donde vio a su niño solo. nunca estaba con los demás pequeños y se escondía detrás de la profesora.
"Ahora que está en un colegio especial es igual a todos. Participa, aporta, regaña, es líder; mientras que en otro colegio sería el bobo del salón", dice la madre del pequeño.
Cedeño cree que el haber querido integrar a todos los niños sin importar su tipo de discapacidad, fue, en gran parte, lo que generó la serie de errores que se han cometido en estos años.
A eso se agrega la insistencia de los padres a negar las limitaciones de sus hijos y a querer que aprendan a leer, a montar en bus y a moverse por la ciudad con la ayuda de los profesores del Instituto Nacional de Ciegos (Inci). Un sitio especial para personas como ella.
Ahora solo quiere terminar su bachillerato este año y seguir dando charlas a padres, maestros y estudiantes sobre la importancia de la integración. Después estudiará idiomas, pues sabe que su ceguera no le permite ser médica.
Fuentes: Clemencia Pérez (psicóloga), Clara Inés Merchán (terapeuta ocupacional), Annie de Acevedo (psicóloga), entre otras.
A LA HORA DE ESCOGER
Lo primero que debe tener en cuenta antes de decidir si integrar o no a su hijo es la limitación o discapacidad que tiene y por ende, sus necesidades. Las personas con limitaciones físicas, motoras o sensoriales (ciegos, sordos o con lesiones neuromusculares) son más fáciles de integrar que quienes tienen limitaciones intelectuales (retardo mental, síndrome Down, etc.).
Conozca el nivel de desarrollo de su hijo, sus aptitudes, habilidades, deficiencias, posibilidades de logros, etc. En este aspecto debe buscar el apoyo de un equipo interdisciplinario. Si decide integrarlo.
Analice si el colegio tiene claridad sobre metodología, estrategias pedagógicas, adaptaciones curriculares, equipos y materiales educativos y procesos de evaluación para su hijo.
Establezca si existen espacios de participación de los padres de familia en al educación de sus hijos y si se brinda formación pertinente a los profesionales que participan en el proceso educativo.
Elija de acuerdo con su presupuesto. En un instituto especial.......
Busque que los grupos sean pequeños y que el equipo sea especializado.
Verifique que tenga programas integrales que, además de terapias y acompañamiento, le estimulen sus capacidades intelectuales y lo formen para ser autónomos.
Cerciórese de que cuenta con instalaciones físicas adecuadas a las necesidades de su hijo.
Autor y fuente: María Mercedes Abad Especial para EL TIEMPO.
Difundido por la Agencia de Prensa Digital Disnnet - Bogotá lunes 2 de febrero 2003.
Cermi.es, España: Todos los niños españoles con dificultades de aprendizaje están en escuelas ordinarias.
Fuente: Cermi.es; Enero 2004.
A través de la publicación "Análisis de las políticas de educación", la OCDE examina el tratamiento recibido por las personas con discapacidad, con dificultades de aprendizaje y con otras desventajas en el sector de la enseñanza. Según el texto, todos los países miembros de la OCDE toman medidas destinadas a reforzar la integración escolar de los niños con necesidades especiales, no obstante, también constata la diferencia notable entre ambos.
El 100 por ciento de los alumnos españoles con dificultades de aprendizaje están integrados en escuelas ordinarias, independientemente de que allí reciban algún tipo de refuerzo especial.
Junto a España, la OCDE sitúa a Canadá y Reino Unido a la cabeza de los países en cuanto a escolarización de este grupo de alumnos en centros ordinarios. Por el contrario, en Alemania y Holanda, más de la mitad de estos alumnos se encuentran escolarizados en centros especiales.
Respecto a los recursos suplementarios ofrecidos a los alumnos con dificultad de aprendizaje, España, entre los últimos, se sitúa a la cola con un 2.,0 por ciento.
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