EDICIÓN Nº 51 - MARZO DEL 2004
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NECESIDADES CONFLICTIVAS

FUENTE: COFFEE TOY

En toda vida familiar se presentan etapas tranquilas y otras más difíciles. A veces, parte de nuestra responsabilidad como padres consiste en anteponer las necesidades del niño y renunciar a algunas cosas importantes para nosotros. Pero al mismo tiempo, no debemos perder de vista nuestras propias necesidades. Las dificultades se presentan cuando nos sentimos sobrecargados por el estrés diario y las tensiones de la vida familiar. Nos volvemos irritables y descargamos nuestra frustración sobre el niño, que es muy vulnerable a nuestro humor. Cuando más nos disgustamos con él, tanto más difícil su conducta y eso nos pone más irritable, lo cual genera un círculo vicioso en la relación.

UN AMBIENTE DE CUIDADO EMOCIONAL

Todos, padres e hijos, necesitamos de un ambiente agradable para vivir y asumir nuestras tareas. Los niños requieren de una atmósfera calma, segura y con buen afecto. Los padres requerimos también apoyo para cuidar de nosotros mismos, para tener la energía y la fuerza de cuidar de los sentimientos de nuestro hijo. Si nuestras necesidades como personas se descuidan, no podremos cuidar bien de las necesidades de los más pequeños. Por eso es importante "administrar" bien estos aspectos y lograr un equilibrio al interior de la familia, donde todos los miembros de la misma sientan que sus necesidades pueden ser satisfechas. Este aprendizaje toma su tiempo y es un proceso particular de cada grupo familiar. Muchas veces los padres se sienten sobrecargados y presionados de anteponer las necesidades de sus hijos a como dé lugar y descuidan el contar con el hecho de que también es necesario hacer un espacio para si mismo de manera planificada. En medio del sentirse "abrumados" muchos padres y madres, o se deprimen o "actúan" su cansancio explotando, escapando o descargándose con la pareja o los niños pequeños. ¿Es posible hacer espacio para todas las necesidades de manera equilibrada? La respuesta es si.

Muchas veces los problemas entre padres e hijos surgen cuando la conducta de nuestro hijo interfiere en nuestras necesidades o cuando nuestro comportamiento interfiere con las suyas. En la mayoría de los casos reaccionamos al significado superficial de la conducta del niño sin reconocer o sin saber cómo responder a la necesidad más profunda.

Por ejemplo, Alberto de 2 años llama muchas veces a su mamá por la noche para "tomar agua" y la mamá, quien tiene también sueño porque ha trabajado mucho durante el día, le responde enojada: "duérmete caramba, me muero de sueño y ya bajé a traerte agua". En realidad Alberto no tiene sed como miedo a la oscuridad y trata de expresar de este modo que necesita compañía y reaseguramiento por parte de su mamá.

Parte de nuestra responsabilidad como padres es crear un ambiente positivo de cuidado emocional, que supone ese saber "leer" y reconocer tanto las necesidades de nuestros hijos, así como las propias. Si como padres nos esforzamos por ello, manejaremos con mayo justicia y buen humor un momento de crisis en el cual las necesidades de ambas partes entran en conflicto. Si aprendemos a reconocer las necesidades de las dos partes será más fácil encontrar el modo de encontrar una respuesta creativa.

Los niños expresan sus necesidades a través de su comportamiento y no tanto con palabras como nos gustaría a los adultos. "en realidad ahora necesito más de tu atención, mamá". Es más probable que se tire al suelo o empiece a llorar. A veces a nosotros como adultos también nos cuesta reconocer qué necesitamos, pero de hecho es más complicado para un niño.

Una manera práctica de abordar estas situaciones problemáticas que solemos llamar "mal comportamiento" es preguntarnos 1) "¿quién tiene ahora necesidades insatisfechas?", 2) "¿Cuáles son estas necesidades?" y 3) "¿Qué necesidades hay que satisfacer primero?". Hacernos estas preguntas nos permitirá comprender la situación de un modo nuevo y a descubrir estrategias efectivas para alcanzar una solución.

Dos ejemplos:

A la hora de dormir, su hijo no se queda en la cama después de acostarlo.
¿Quién tiene necesidades insatisfechas?
Los padres, que necesitan una noche tranquila y el niño que necesita sentirse seguro porque le da miedo la separación y la oscuridad.
¿Qué necesidades satisfacer primero?
Probablemente las del niño. Si se le puede proveer esta sensación de seguridad, los padres podrán disfrutar de una velada tranquila.

Después de un día agotador, usted quiere relajarse algunos minutos y su hijo juega ruidosamente al lado.
¿Quién tiene necesidades insatisfechas?
Usted, porque le molesta el ruido. Su hijo satisface las suyas con el juego.

¿Qué necesidades satisfacer primero?

La suyas. Una forma de solucionar el "problema" es retirarse a un lugar más tranquilo para relajarse mientras su hijo juega.

Muchos problemas surgen también cuando nuestro hijo intenta satisfacer sus necesidades de una forma que no podemos tolerar. Por ejemplo, Erika de 2 años está molesta porque su mamá no le ha permitido comer dulces antes de la comida. Entonces Erika empieza a rabiar y a llorar, toma un adorno de la sala y amenaza con tirarlo al piso.

La mamá de Erika la grita y la amenaza también. Todo termina mal. Amargamente le cuenta a su esposo por la noche que ya está harta del "mal comportamiento" de Erika.
Qué podemos comentar de esta situación?
El uso de la simple expresión "mal comportamiento" no ayuda a la mamá de Erika a comprender la conducta difícil de su hija. Lo que es "mala conducta" es en realidad un modo no aceptable de satisfacer una necesidad. Erika tenía la necesidad de expresar su rabia y frustración por esta justa negativa. Entonces el camino no es reprimir de saque la "mala conducta", sino comprender qué necesidad quiere satisfacer la niña y orientarla para que pueda satisfacer esa necesidad de un modo aceptable y adecuado. La mamá de Erika podría haberle dicho firmemente: "Si Erika, entiendo que estés muy molesta porque no te dejo comer caramelos antes de la comida. Pero no voy a aceptar que tires cosas al piso de ninguna manera. Si tienes rabia me lo puedes decir, me puedes decir "tengo mucha cólera mamá y yo te escucharé".
Con ello la mamá de Erika logra varias cosas:

1. Poner límites saludables a los impulsos de Erika.
2. Asentar su autoridad como mamá de manera serena.
3. Trasmitirle a Erika que la entiende y la escucha.
4. Trasmitirle a Erika que hay canales para expresar todos sus sentimientos.

En ese momento Erika seguirá llorando seguramente, pero si una y otra vez se hace algo parecido Erika aprenderá el modo adecuado de responder a las frustraciones y la madre de Erika habrá alcanzado un meta por la que ha trabajado también: trasmitirle a su hija un aprendizaje muy importante.

ENTONCES SE TRATA DE AYUDAR A NUESTROS HIJOS A APRENDER FORMAS ACEPTABLES Y ADECUADAS DE EXPRESAR Y SATISFACER SUS NECESIDADES, SEAN ESTAS LAS QUE FUERAN.


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