EDICIÓN Nº 49 y 50 - NOVIEMBRE Y DICIEMBRE DEL 2003
  Boletines 2005 Boletines 2004 Boletines 2003 Boletines 2002
   Regresar a SPSD
  Editorial
  Saludos navideños
  Artículo del mes
  Actividades
  Artículo de Interés 1
  Artículo de Interés 2
  Artículo de Interés 3
  Artículo de Interés 4
  Entrevista del mes
  Noticias de Interés




LA TENTACIÓN DIARIA DE LA MEDIOCRIDAD

Marianella Tovar, Octubre de 2002

Día a día, los maestros que trabajamos con personas que tienen necesidades educativas especiales somos tentados por la mediocridad.
Nos tienta cuando nuestros alumnos no son capaces de exigirnos si no se lo enseñamos, y podemos escoger entre no hacer nada o enseñarles a exigir y tener que darles lo que piden.
Nos tienta cuando salimos a un paseo y regresamos agotados por el nivel de alerta y trabajo extra que esto implica para el docente, pudiendo escoger el quedarnos dentro del marco de la institución educativa.
Nos tienta cuando enseñar a vivir se confunde con no hacer nada, pudiendo escoger entre la improvisación, por una parte, y la planificación y el trabajo sistemático para enseñarles a tener su independencia, por la otra.
Nos tienta cuando hablamos de la prioridad que tienen las destrezas y habilidades sociales sobre las habilidades académicas, pudiendo no incluirlas o haciendo el esfuerzo extra que exige el adaptar los aprendizajes académicos a las necesidades reales de cada educando, teniendo que preparar materiales de aprendizaje especialmente ajustados a cada cual.
Nos tienta cuando nos encontramos con algún padre que no valora los esfuerzos que hacemos por su hijo, pudiendo quedarnos enganchados en el argumento de que "no puedo trabajar así" o, por el contrario, buscando los apoyos para trabajar en la formación de vínculos adecuados padre-maestro que incluyan la valoración de lo que hacemos.
Nos tienta cuando podemos elegir entre la dependencia a un cuaderno de comunicación que garantiza que la información siempre llegue a su destino, o el enseñar al educando la responsabilidad de transmitir personalmente los mensajes o de entregar las notas.
Nos tienta cuando podemos elegir entre dar de comer o enseñar a hacerlo por sí mismo; entre vestir y desvestir o enseñar hábitos de independencia.
Nos tienta cuando podemos elegir entre recoger los desastres, o permitir al alumno que los recoja él aunque haga otros todavía peores.
Nos tienta, cuando podemos conformarnos con garantizar que pase su vida en la escuela frente a la conformación de grupos de amistad, de la planificación de actividades extraescolares, etc., realidades que exigen siempre por parte del docente un poco de trabajo adicional. Le mediocridad nos tienta cuando nos conformamos con decir "él no puede" o "eso es mucho para él", en vez de crear los apoyos y las estrategias para que, a pesar de sus limitaciones reales, él "sí pueda".
La mediocridad nos tienta cuando, después de un susto por dar cierta independencia, podemos escoger entre decir que las condiciones no se prestan para eso en vez de evaluar lo sucedido y, de acuerdo con esa evaluación, creamos apoyos adicionales.
Nos tienta cuando nuestro salario casi mínimo podría justificar la falta de compromiso, en vez de pensar el pago extra de amor que recibimos.
Nos tienta cuando sabemos que ese niño que no puede hablar es el único que sabe todo el trabajo que realmente se está haciendo, y podemos escoger entre abandonar los esfuerzos que nadie podrá destacar, o vivir con la satisfacción de que, por lo menos, ese niño que no puede hablar conoce todo lo que se está haciendo por él.
Nos tienta cuando sabemos de la capacidad tan maravillosa de dar afecto de nuestros educandos que, con muy poco, nos regresan una sonrisa y casi por nada nos regalan su afecto, pudiendo entonces elegir entre dar lo mínimo o dar lo máximo de nosotros y recibir siempre mucho de ellos. La mediocridad está tentándonos en nuestro día a día, y aunque sólo el ojo de personas nobles y capaces de conformarse con poco está observando la decisión que tomamos, debemos vencer a la mediocridad si queremos tener el HONOR de hacernos llamar MAESTROS.

Marianella Tovar M.
Maestra de Educación Especial
Venezuela, octubre 2002
Down21.org es una Fundación sin ánimo de lucro, apoya nuestra causa.




EL VALOR DE LA DIVERSIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO

María de los Angeles Vidal
Profesora de Educación Inicial y
Educación Psicomotriz.

La integración verdaderamente nos ha permitido pensar que la educación en la diversidad es posible, pero exige preparación, capacitación, reglas de convivencia, de respeto, de colaboración, de investigación, de invención.
El aula puede constituirse en el espacio donde se toman decisiones y se resuelven situaciones, en el lugar donde profesor y alumno se unen en una empresa en común: la construcción del conocimiento.


Quiero tomar esta frase: "el valor de la diversidad". Pero la quiero tomar desde el recorrido propio de mi actividad profesional, que tiene que ver en particular con la integración a la escuela común de niños que presentan (por distintas causas) alguna problemática en el desarrollo.
Considero que en estos tiempos ya hay innumerables experiencias sobre este tema y que son de amplio conocimiento las inquietudes y vicisitudes que suscita la posibilidad de llevar adelante un proyecto de integración.

Sabemos que despierta temores, ansiedades, que promueve la creación en la escuela de verdaderos comités de aceptación o de rechazo.
A menudo se opone resistencia al cambio, que tiene que ver más con el miedo al fracaso o a la inseguridad, pues es preferible no asumir riesgos que pongan en evidencia las carencias de la escuela, carencias de comunicación, de comprensión, de tolerancia, de conocimiento, etc.

Pero cuando el colectivo docente se deja sorprender por esta experiencia y comienza a recorrer el camino de la integración (a veces sinuoso y a veces contradictorio), se observa con asombro que ésta permite tender un puente hacia una educación respetuosa de la diversidad.
Si bien cada experiencia de integración es particular de cada caso y de cada escuela, podemos decir al respecto que no responde a tiempos cronológicos, sino más bien a tiempos lógicos. Porque se requiere de un tiempo para reconocer que implica cambios de actitudes, de pensamientos, de proyectos.

Se necesita de un tiempo para comprender que es necesario un trabajo en equipo entre profesionales y docentes influyendo en la comunicación, en las experiencias dentro y fuera del aula, en la distribución del espacio y del tiempo escolar, etc.
Se necesita tiempo para aprender y encontrar satisfacciones en los nuevos procedimientos de trabajo cooperativo, donde se organicen y produzcan encuentros, se crucen ideas, se pierdan temores y prejuicios, donde se atienda la inseguridad del no saber hacer o cómo hacer, donde se escuchen las diferencias, donde se compartan estrategias y sobre todas las cosas, como siempre digo cada vez que tengo la oportunidad, donde se puede romper con esa fuerza homogeneizadora que ejerce la escuela, respetando la diversidad que en ella existe.

Es importante también reconocer que estos tiempos tienen que ver con la particularidad de cada institución, de cada docente, de cada profesional y que a cada uno le llevará el tiempo que necesite para comprender que hablar de educar en la diversidad, más que referirse a un concepto, es referirse a una postura ética que parte de la base de que "todos somos diferentes" y de pensar en ese niño que tenemos enfrente (con discapacidad o sin ella) como un sujeto único. Nos corresponde como adultos conocerlo, escucharlo para saber qué podemos hacer junto con él.

Si bien de esto se habla desde hace mucho tiempo, no es algo fácil de llevar a cabo en la práctica, ya que venimos acostumbrados a trabajar homogeneizando, unificando, tendiendo al "para todos lo mismo", sin pensar que esta actitud hace del niño un estudiante generalizado, indiscriminado, sin posibilidades de ser escuchado en su particularidad, en su deseo de aprender con sus capacidades o limitaciones. Esto genera un malestar que de alguna manera, en algún momento sale a la luz.

La integración en este punto ha sido el disparador para comprender la dimensión del "todos diferentes" y ha logrado que se considere la necesidad de que "hay que cambiar algo", por ejemplo las estrategias, las tácticas, la utilización de los espacios, los modos de llevar adelante una investigación, un proyecto, etc.
He podido constatar que el aula puede constituirse en el espacio donde se tornan decisiones y se resuelven situaciones en el lugar donde profesor y alumno se unen en una empresa en común: la de la construcción del conocimiento.
Una forma de promover esto es permitir y permitirse realizar diferentes proyectos en equipo, pues cuando nos limitamos a trabajar solos, con la modalidad didáctica clásica, se provoca un aprisionamiento y reducción de la creatividad a través del ajuste exhaustivo al cumplimiento del currículum y la rutina de trabajo.

Con la integración se logra entender y revalorizar que, tanto en los docentes, como en los alumnos, la capacidad y el alto grado de imaginación y creatividad en la resolución de distintas problemáticas están ampliamente presentes, sólo hay que permitirse desarrollarlas en todo su potencial.
Y por último, quiero tomar prestadas las palabras del psicoanalista francés Alexandre Stevens cuando afirma, "no se trata de inventar una nueva institución, sino de inventar en una institución existente, los lugares, los espacios, los encuentros, que puedan recibir la parte real imposible de soportar".


Última Psje Huaura N° 120 San Isidro, Perú Desarrollo Web: Xavier Gallardo
actualización: Teléfono: 264-3794 || Celular: 975-218-144 || email: spsd@qnet.com.pe
29/05/2010 Copyright ©2005 SPSD - Todos los Derechos Reservados