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ELABORANDO UNA NOTICIA
El nacimiento de un niño es un acontecimiento de importancia al interior de una familia.
Se trata de un deseo que va a significar la culminación de expectativas muy profundas y que implican una especie de culminación de un ciclo.
Un hijo es además sentido o vivido como la perpetuación de los padres, simbólicamente representan nuestra sobrevivencia. Es también la muestra concreta de la generatividad que tenemos en potencia, en especial en las mujeres en las que el alumbramiento de un niño sano es prueba concreta de su potencia reproductora.
Pero qué ocurre cuando ante la natural expectativa de si "el niño está completito y sanito" tenemos que enfrentar la noticia de que este tiene Síndrome Down, entre tantos otros problemas que los niños pueden tener desde el nacimiento o durante sus primeros años de vida.
Se trata de un doloroso golpe que requiere un largo proceso de elaboración para llegar, luego a aceptar la presencia en casa de un niño con necesidades especiales, lo cual implica poder aceptar la realidad, el reto, la "misión" que tenemos por delante.
Es nuestra intención mirar, un poco al detalle, este proceso por medio del cual se puede (o no) llegar a esta aceptación de la realidad. Como un modo de entendernos, vamos a darle un nombre a este proceso y lo vamos a llamar "duelo". Sólo en la medida que se pueda elaborar este "duelo", en la medida que se pueda pasar valientemente por todo el cúmulo de sensaciones dolorosas -respetando el tiempo que requiere este proceso- se puede despejar el camino y VER realmente a nuestro hijo que tiene necesidades especiales, y que SEGUIRÁ SIENDO NUESTRO HIJO.
Decíamos que el proceso de "duelar" requiere pasar por una serie de etapas. Veamos rápidamente cuales son:
Ante la noticia de una magnitud tal que nos conmociona, tal como la de que se nos informe que nuestro hijo tiene Síndrome Down, nuestra primera reacción es negar lo que hemos escuchado y desconocer que esto es cierto: "No es verdad, deben haberse equivocado, seguro que se refieren a otro bebé", son respuestas comunes en esta etapa.
Un Segundo momento y ante la evidencia de que la realidad es tal cual se nos presenta y no hay manera de soslayarla, nuestra reacción es de agresión hacia el exterior: "alguien es culpable de lo que pasó". Este culpable es usualmente la pareja o algún pariente, que aparecen como culpable de lo acontecido.
Una tercera etapa es lo que se denomina depresión propiamente tal, donde las madres suelen sentirse culpables de lo ocurrido. "Qué no hice", "seguro que no me cuidé", etc. Es muy fácil encontrar motivos para sentirse culpable y adjudicarse defectos por los cuales la madre no ha sido capaz de engendrar un hijo sano.
Es recién en un cuarto momento cuando la madre y en general toda la familia, empieza a ser capaz de medir los hechos en su dimensión justa y aceptar no sólo la realidad que se tiene por delante, sino que además asumir una actitud "reparativa". Por actitud reparativa estamos asumiendo la capacidad de asumir el reto, la tarea de educar a un niño con necesidades especiales y asumir las responsabilidades que esto implica.
Cuatro momentos que tiene una duración determinada (diferente en cada persona), un tiempo que debe ser respetado y tolerado, tanto por la persona que lo sufre como por el entorno que la sostiene. "Un duelo debe ser llorado", dice la sabiduría popular y si no se vivencian estas cuatro dolorosas etapas, nunca se llega a asumir, de un modo saludable, la realidad.
Dr. Daniel Dreyfuss
Psicólogo
INCLUSIÓN ESCOLAR
Una respuesta educativa a la diversidad
La inclusión escolar es el proceso mediante el cual los niños y jóvenes con necesidades educativas especiales tienen la oportunidad de incorporarse al sistema educativo regular en igualdad de condiciones y oportunidades que el resto de la población escolar. |
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¿Cuáles son sus objetivos?
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Promover las oportunidades educativas de los niños y jóvenes con necesidades educativas especiales al sistema educativo regular |
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Brindar atención educativa sostenida y dirigida por profesionales especializados en los centros regulares para los alumnos integrados con necesidades educativas especiales |
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( clave para un proceso exitoso) |
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Concientizar y sensibilizar a la comunidad educativa, padres, alumnos y profesionales, para que alcancen un mayor nivel de respeto, comunicación y aceptación de la diversidad humana |
¿A quienes está dirigido?
A niños de edad escolar que presentan déficit en el desarrollo de sus habilidades intelectuales y que emocionalmente se encuentren aptos para su escolaridad.
¿Quiénes participan?
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Personal docente de la escuela regular y especial |
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Alumnos de ambas escuelas |
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Padres de familia ( la participación activa y positiva de los padres de niños con necesidades educativas especiales contribuye enormemente en el proyecto) |
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Comisión de apoyo al desarrollo integral del educando (equipo transdisciplinario, profesionales especializados , maestras, tutoras) |
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