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APRENDER Y JUGAR: DOS ACTIVIDADES “GLOBALES”
Observando a Lucas (1 año 6 meses)
Fuente: Coffee Toy
Lucas de 1 año 6 meses juega animado con un camioncito de madera. Lo hace rodar y cuando siente que el camión hace un ruido interesante lo imita diciendo “brrrrrrrrrr”. Se incorpora y colocándose como en “cuatro patas” empuja el camión hasta que choca contra la pared. “¡Pum!”, dice, endereza el camión y lo dirige hacia otro lado. Vuelve a hacerlo chocar y vuelve a repetir “¡pum!”. Esto lo divierte. Después de un rato toma un muñequito e intenta sentarlo en el asiento del camión. Se le cae, pero vuelve a intentarlo. Se le vuelve a caer, entonces mira a su madre, gruñe (mmmhhhh!!!!) y la llama diciéndole: “Mamá! Pfff! Cuando la madre se acerca Lucas le entrega el muñequito. La madre le dice “¿quieres que el muñequito se siente aquí, en el camión?” y Lucas asiente y dice “míon”. La madre coloca al muñequito en el asiento y dice “¡Ya está Lucas!”, ¿Haces avanzar otra vez al camión?”. Lucas contento sigue su juego haciendo rodar nuevamente al camión, esta vez con el muñequito de chofer, diciendo: “titititittitititit”, “brrrrrrrrrr!!!!!”.
A partir de este ejemplo aparentemente simple, analizaremos todo lo que Lucas aprende y “pone en práctica”, así como los aspectos emocionales implicados:
A NIVEL INTELECTUAL: Lucas ya sabe que es un vehículo, que estos ruedan y que cargan dentro pasajeros. También sabe que normalmente los vehículos “no deben chocar”, pero a él le divierte en el juego probar a chocar y sentir su propia fuerza y el impacto que puede causar. Organiza su actividad de juego alrededor de estos conceptos.
A NIVEL DEL LENGUAJE: Lucas está desarrollando su lenguaje e incorporando nuevas palabras como “camión”. Su mamá es conciente de ello y le nombra en el contexto del juego y sin presionarlo la palabra “camión” dos veces. Lucas practica decirlo y logra expresar “mion” como una vocalización previa, muy importante para más adelante lograr la palabra completa.
Lucas también expresa verbalmente muchas onomatopeyas (pum, pffff, tititititi, brrrrr) para significar las acciones que dramatiza: estas onomatopeyas son muy importantes en el desarrollo del lenguaje y parte central del lenguaje expresivo.
A NIVEL SOCIO-EMOCIONAL: Lucas ha aprendido a confiar en que su madre está allí para apoyarlo cuando lo requiere. Como tiene confianza en el vínculo que los une puede independizarse temporalmente de ella y jugar solo, ensayando su autonomía. Sabe y ha aprendido que la llama ella va a responder de manera conectada, oportuna y con sensibilidad. Esto ayuda a Lucas a aprender a manejar sus emociones y tolerar paulatinamente las fuentes de frustración.
Por su lado, la mamá de Lucas respeta el espacio lúdico de Lucas y su juego. No se entromete, ni invade el juego y sólo interviene cuando Lucas se lo solicita. Quizás en otro momento se pongan de acuerdo para jugar juntos, pero esta vez ella comprende que Lucas se siente bien y le hace bien “jugar solo” (en realidad ella está cerca y al alcance de la vista de Lucas en lo que él solicita, capta sus mensajes y responde cumpliendo un rol de “andamio” en el cual su hijo apoya las acciones que aún no está en posibilidad evolutiva de realizar. Pronto Lucas será capaz de colocar al pasajero sin que se caiga porque esta habilidad seguirá evolucionando, en parte gracias a que su madre le da la posibilidad de continuar su juego, sin que “el obstáculo” (en realidad oportunidad de aprendizaje a muchos niveles) haya sido fuente de frustración excesiva para Lucas.
A NIVEL DE COORDINACION MOTORA: Lucas es capaz de realizar a los 18 meses movimientos muy complejos que consolida en su juego con el camión. A nivel motor grueso, él se incorpora rápidamente desde la posición de sentado, se coloca en “4 patas” y avanza así sosteniendo el camión y haciéndolo rodar. Es capaz de calcular la distancia y la dirección a seguir para “chocar” intencionalmente el camión contra una pared y que este “choque” sea manejable y se de cómo juego (si no calculara bien esto, podría chocar en verdad y causarse daño). Por otro lado, a nivel motor fino, Lucas ensaya colocar el muñequito en el asiento y mantiene toda su atención y concentración para tal fin. Lo intenta y persevera frente al primer fracaso. Este “ejercicio” espontáneo constituye la puesta en marcha de muchas nuevas conexiones neuronales que llevarán a que pronto Lucas domine esta nueva habilidad motora. Todo en el marco de un juego aparentemente simple, donde nadie “pretende enseñarle o entrenarlo para algo”.
COMENTARIO SOBRE EL TALLER DE HERMANOS
Por la tarde del Viernes 29 de agosto, tuve una de esas experiencias únicas en la vida que dejan en nuestro ser una apacible sensación de confort y bienestar.
Les cuento que estuve con un numeroso grupo de chicos; hijos de ustedes que entre otras muchas cosas, tenían en común el ser hermanos de una persona con Síndrome Down.
No se conocían, venían de diferentes familias, colegios, distritos. Mi intención era vincularlos entre sí a partir de sus propias necesidades individuales y que descubrieran un espacio de hermanos para compartir con confianza y libremente sus propias vivencias.
Lo que allí se vivió es de ellos, yo lo atesoro como un regalo.
Afectuosamente,
LIC. PATRICIA DURANT Psicóloga/C.P.P. 5086
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