Al recibir la noticia de que mi hija tenía Síndrome Down, sentí que nada tenía sentido en mi vida, quería dejarla e imaginar que todo era una pesadilla o una equivocación y me resistía a aceptar lo que en realidad me estaba pasando.
Pero después de cuatro años, me arrepiento de ese pensamiento tan absurdo que en algún momento pasó por mi cabeza.
Trici nació cuando yo tenia 19 años, y lo único que quería era una hija completamente sana, sin ningún problema, pero las cosas no sucedieron así, y toda mi vida dio un giro total. Pero sí puedo decir que gracias al apoyo de todas las personas con quienes me crucé, poco a poco fue cambiando esa idea. Los médicos, en especial mi ginecólogo, fue quien me dio la noticia de la mejor manera y delicadeza, de igual manera lo hizo con el padre de mi hija, y a la semana de nacida empezamos la ardua labor de sacar a mi hija adelante,
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y de ahí en adelante todas las personas sin excepción me dieron la fuerza para hacer de mi hija lo que ahora es, una niña llena de vida, que juega, canta, baila, tiene amigas, va al colegio, ya cuenta del 1 al 6 y le agradezco a Dios por habérmela mandado sana y sobretodo por haber llegado a mi vida siendo yo tan joven, porque gracias a mis 24 años tengo la ventaja de hacer muchas, muchas cosas con ella.
Trici nació cuando yo tenia 19 años, y lo único que quería era una hija completamente sana, sin ningún problema, pero las cosas no sucedieron así, y toda mi vida dio un giro total. Pero sí puedo decir que gracias al apoyo de todas las personas con quienes me crucé, poco a poco fue cambiando esa idea. Los médicos, en especial mi ginecólogo, fue quien me dio la noticia de la mejor manera y delicadeza, de igual manera lo hizo con el padre de mi hija, y a la semana de nacida empezamos la ardua labor de sacar a mi hija adelante, y de ahí en adelante todas las personas sin excepción me dieron la fuerza para hacer de mi hija lo que ahora es, una niña llena de vida, que juega, canta, baila, tiene amigas, va al colegio, ya cuenta del 1 al 6 y le agradezco a Dios por habérmela mandado sana y sobretodo por haber llegado a mi vida siendo yo tan joven, porque gracias a mis 24 años tengo la ventaja de hacer muchas, muchas cosas con ella.
Es mi amiga, le cuento mis problemas, me entiende y siente mi tristeza cuando algo malo pasa y el sólo escucharla cuando me dice “ mami, no llodes” me da la fuerza para seguir.
A veces lo que me cuesta afrontar son los comentarios fuera de lugar que hace la gente por la falta de información que todavía existe en nuestro país, al no saber responder a las preguntas que suelen hacer los niños, muchas veces hirientes, pero creo que recién estoy aprendiendo a llevar esta situación y a comprender que la gente no sabe que las personas con S.D. son seres humanos llenos de vida y de amor, iguales a todos y que tienen el derecho de ser considerados, respetados y tener las mismas oportunidades que cualquier otra persona.
Agradezco a mi hija por haber llegado a mi vida y por enseñarme día a día a madurar y ser más fuerte.
La mamá de Tricy.
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