 |
Hasta ahora me sigo preguntando el por qué de una amistad tan especial. Creí que esto solamente ocurría en los cuentos de hadas; pero pensándolo bien, creo que estas hadas se relacionan mucho con esta historia, aunque no es precisamente lo que tú te imaginas.
Todo aconteció un primero de abril. Como suele ocurrir empezó la época escolar y nuevas sonrisas iba a conocer. Entusiasmada entré al aula, pensando que ese día iba a conocer muchas amigas pero al parecer no era la única que no tenía con quién conversar. Pero eso no me importaba, ya estaba desilusionada de lo que era la amistad y por eso preferí no hablar.
Así estuve una semana entera, pero algo especial ocurrió un día: yo estaba sentada al último (como es mi costumbre) cuando de repente escuché:
Atención, atención, comunicándose con Marte - dijo una voz
¿Quién dijo eso? - repliqué dentro de mí
¡Conteste Marte!, que pasó, contesten…! - dijo ella
Hola, disculpa ¿cómo te llamas? - le pregunté
Ella se volteó y me quedó mirando. Pensé que me iba a responder pero una gran sorpresa me llevé ya que lo único que hizo fue mirarme y voltearse; en ese momento pensé: "este sí que no es mi día". Tocó el timbre y preferí quedarme en el aula. Por cosas del destino la chica a la cual le había preguntado su nombre me dijo: "Hola me llamo Kity y ¿tú? Yo me imaginaba que ella estaba preguntándole a otra persona pero volteé y vi su cara frente a la mía y le dije: "Mmm… hola me llamo Jennifer, mucho gusto". Después me acuerdo que le pregunté de dónde era, pues ella tenía rasgos chinos, tenía una nariz muy pequeña y sus ojos era como dos minúsculas rayas dibujadas sobre su rostro. Era bien chistosa, con ella pasar mi primer año de secundaria fue inolvidable. Hasta ahora lo recuerdo. Han pasado cuatro larguísimos años y para ser sincera, han sido muy duros.
Ella viajó a Canadá. Yo no me había enterado, hasta que un día me llegó una carta que decía:
De: Kity Celeste Mac Lau
6366 Imperial St,
Burnaby B,C,
V5E 1M6
CANADÁ
Me puse a llorar de emoción porque nunca se me cruzó por la cabeza que una amiga a la cuál había conocido por un simple: "Atención, atención comunicándose con Marte", sería capaz de acordarse de mí ¡Era increíble! Somos grandes amigas, aunque sea por carta, es el único medio de poder hablar y de manera sincera. Ella me cuenta todo lo que le sucede, pero ahora estoy triste pues Kity ya no quiere sonreírle a la vida porque no comprende por qué una persona tiene que sufrir tanto y estar tan lejos de sus seres queridos. Para ella esto es cruel.
En una de sus cartas me dijo: "sabes que tengo tantos problemas que a veces desearía no estar en este mundo". Eso me sorprendió porque nunca me había hablado de esto. En ese momento sentí que a Lucía la sonrisa de sus labios se le estaba apagando, sentía que sus pequeños ojos no brillaban con la dulzura de antes y que su vida ya se le estaba yendo y ella no hacía nada por salvarla.
Ayer llegó una carta, como las que suelen llegar. Presentía algo extraño. Emocionada la abrí y dentro de ella decía: " ¡Hola, Jennifer! ¡Ya no puedo continuar! Te suplico continúes nuestro camino". Después, llamaron por teléfono: Kity había muerto, un paro cardíaco me la quitó y lo último que pronunció fue: "Marte, no se preocupen, ahí mando una gran amiga…" y finalmente suspiró.
Sé que ahora ella ya no está a mi lado físicamente y que ya no nos vamos a poder comunicar a través de nuestras simpáticas cartas como en aquellos días, sin embargo aún conservo en el recuerdo esta extraña pero bella amistad.
Composición - Categoría III
Mención Honrosa
Angélica Teresa Urtecho Dávalos
"Luchía" - 17 años
Colegio Nacional Santa Rosa, Trujillo, La Libertad
|
 |