Preparando a las personas con síndrome Down para el trabajo

Es importante que durante el desarrollo integral de las personas con Síndrome Down el trabajo sea visto como una actividad que les permitirá afirmar su autoestima y tener una mayor independencia cuando sean adultos.

¿Qué te gustaría hacer?

Algunos padres sueñan con ver a sus hijos de traje formal, apoyando en una oficina, y hasta prefieren que no trabajen antes de verlos doblando prendas en una tienda de ropa; sin embargo, una primera cuestión será pensar si a la propia persona le gustaría hacerlo. Recordemos que quien va a trabajar es la persona con SD, no los familiares. Y que una actividad que no nos gratifica se convierte en una carga pesada.

Para quienes aún no tienen hijos en edad de trabajar, será importante que la persona vaya visualizando qué actividad le gustaría hacer mostrándole qué tipo de acciones hace cada persona.  De esta manera, se va construyendo la vocación, que es más difícil de descubrir si la persona con SD ha llegado a la juventud, practicando solo actividades de ocio y de deporte, y de repente se le plantea la posibilidad de trabajar.

No todas las personas con Síndrome Down son iguales

Un error frecuente es pensar que todas las personas con SD son alegres, cariñosas, ordenadas, fidelizadas a su trabajo, o por el contrario, inmaduras, tercas o invasivas. Cada persona es distinta y no es posible atribuir características indudables a un empleado con SD solo por tener una misma condición genética.

Las habilidades socio-laborales hay que formarlas desde pequeños

 

Las habilidades socio laborales son las que uno pone en práctica cuando se relaciona con otros en el espacio laboral, que será siempre un espacio nuevo, con personas, reglas y actividades distintas lo que significa tener la habilidad para ajustarse al entorno.

Los empleadores suelen reportar que los trabajadores con SD parecen aprender rápidamente una actividad, cuando esta empata con sus habilidades y preferencias, y que lo hacen bien. En realidad, esto le pasaría a cualquiera que encuentra un trabajo que le gusta; sin embargo, puede que la persona comience a fallar porque llega tarde, se queda dormido, miente si ha cometido un error para no enfrentar una consecuencia, se encierra en el baño, abraza y besa a cuanta persona pasa, se tarda en regresar a su punto de trabajo o se demora en comer, por poner algunos ejemplos de conductas que no serían toleradas a otro empleado.

Esta habilidad debe ser formada desde que nuestros hijos son pequeños, apoyando a la persona para responder al entorno como cualquiera, haciéndose responsable de su comportamiento. No hay que ser condescendientes, ni dejar que otros lo sean. Las reglas claras y las consecuencias anunciadas ayudarán al éxito laboral en el futuro.

La preparación laboral

Finalmente, es importante que las personas con SD puedan tener un espacio de aprendizaje que los prepare para el mundo laboral, pues existen diferentes habilidades y convenciones sociales que el resto de personas aprende en su paso por el instituto, la academia o la universidad, y ellos no lo tienen. Incluso será importante tener un período de pasantía o entrenamiento para ir familiarizándose con el mundo laboral. El manejo de los tiempos, las funciones, el contrato laboral, los beneficios y el manejo dinero que ganan –y por lo tanto les pertenece- deberán ser parte importante de esa formación.

En la SPSD ofrecemos un taller de habilidades socio- laborales. Infórmate llamando al 4481656 o escribiendo a spsd@spsd.org.pe

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