Servicios de apoyo sostenibles… ¿Es posible?

En el Perú, el 5.2% de la población nacional tiene alguna discapacidad, de la cual 162 266 personas son menores de edad (ENEDIS, 2012). Esta población enfrenta un gran número de barreras que impiden su ejercicio del derecho a una educación de calidad en igualdad de oportunidades. Hecho que se ve reflejado en el 54% de personas con discapacidad que no tiene acceso a la escuela (ENEDIS, 2012).

Sin embargo, la población con discapacidad que ha superado la barrera del acceso y se encuentra dentro del sistema educativo encuentra una realidad que impide contar con un servicio educativo acorde a sus necesidades y características. A fines del 2016, 93 269 estudiantes con discapacidad se encontraban matriculados en la escuela: 70,6% en la Educación Básica Regular, 17.2% en la Educación Básica Especial y 3.2% en Programas de Intervención Temprana –PRITE (Censo Escolar, 2016).

La calidad de la educación que se provee a los estudiantes con discapacidad en los distintos servicios educativos es seriamente cuestionable e implica una gran cantidad de aristas que requieren análisis, debate y reforma. Sin embargo, nos enfocaremos en un punto indispensable para encaminar a las instituciones educativas hacia la implementación de una educación inclusiva: el sistema de apoyo provisto por el Estado Peruano.

El Ministerio de Educación plantea que el acompañamiento y asesoría a las instituciones educativas que registran matrícula de estudiantes con discapacidad sea provisto a través del Servicio de Apoyo y Asesoramiento para la Atención a las Necesidades Educativas –SAANEE, conformado por docentes sin aula a cargo de los Centros de Educación Especial –CEBE.

Sin embargo, el MINEDU, a través de la Oficina de Seguimiento y Evaluación Estratégica -OSEE, realizó en 2016 un estudio del funcionamiento del SAANEE, indicando un gran número de aspectos que requieren mejora y atención, entre los cuales resalta su mínima cobertura en escuelas de Educación Básica Regular, Alternativa y Técnico-Productiva. Es alarmante que de un total de 65,000 estudiantes con discapacidad matriculados en la Educación Básica Regular, aproximadamente solo 10,000 reciben el soporte del equipo SAANEE en su institución, puesto que existen únicamente 287 equipos a nivel nacional (DEBE, 2017).

¿Cómo brindar apoyo a las escuelas que caminan hacia una educación inclusiva dentro de este escenario? Es indispensable trabajar de manera articulada, aunando esfuerzos entre las distintas instancias del Ministerio Educación, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades educativas para diseñar un servicio de apoyo sostenible, eficiente y efectivo que se articule con los distintos programas educativos y sociales existentes.

El apoyo debe estar dirigido al empoderamiento de directores y docentes para la atención a la diversidad en sus escuelas y aulas, promoviendo la conformación de equipos de apoyo a la inclusión dentro de cada institución educativa. En definitiva, el proceso es largo y complejo, como todos los caminos que valen la pena, por lo que es clave el compromiso de todos los involucrados. El primer paso consiste en nuestra meta y plantear las estrategias para alcanzarla. Para hacerlo necesitamos detenernos y repensar nuestra forma de entender la educación.

Lima, mayo de 2018

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